21 de diciembre de 2009

Resumen del ensayo "Arte en tiempos de la contingencia"

El pasado año tuve la oportunidad de redactar el ensayo Arte en tiempos de la contingencia, en el contexto del máster, que sobre Arte Contemporáneo, realicé en la Universidad Europea de Madrid. En este ensayo se plantea un boceto (un análisis más detallado necesitaría de un amplio periodo de investigación), de la situación del arte actual con miras a incidir de manera positiva en los cambios sociales. O dicho de una manera más sencilla, de la importancia que puede tener el arte como factor de cambio social. A continuación presento un pequeño resumen del texto.
___________________________

RESUMEN DE ARTE EN TIEMPOS DE LA CONTINGENCIA.

En su libro Las ilusiones del posmodernismo Terry Eagleton plantea una visión pesimista sobre nuestra época. Una posición muy crítica, justificada por el principio de no renunciar a una sociedad más justa frente al desastre que ve en el mundo contemporáneo[1].

Sobre nuestra sociedad afirma que prima la desconfianza hacia la verdad y la razón[2], en una clara añoranza hacia los viejos valores modernos de la ilustración. Para el crítico inglés, vivimos en un mundo inestable, contingente, que se aleja cada vez más de la posibilidad de construir una sociedad equitativa y honesta.

En el ámbito de la cultura no es mucho más optimista; Eagleton ve el arte de nuestro tiempo como expresión de una cultura sin fundamentos, un arte autorreflexivo, pensado como un juego, intrascendente y que definitivamente ha roto las diferencias entre alta y baja cultura[3].

A través de este breve ensayo se quiere plantear una reflexión sobre la cultura que, aceptando parte de la situación planteada por T. Eagleton, se aleje lo más posible de lecturas catastrofistas o apocalípticas. Arte en tiempos de la contingencia no pretende ser una justificación de un arte intrascendente en una sociedad sin valores sino todo lo contrario, quiere hacer pensar en el arte como un medio para transformar la realidad; un medio que, lejos de las utopías vanguardistas de principios del siglo XX, no sea algo revolucionario sino reformista.

El NO de Santiago Sierra a las cámaras de Lavapiés
       Fotografía del bloguero Guilermo de Escrito en la Pared.

El arte quizás, por sí solo, no sea capaz de cambiar el mundo, pero ¿hay alguna faceta de la existencia humana que por sí misma pueda? Si el dar sentido a la vida y a la comunidad es cosa del arte y de la política antes que de la religión, la filosofía o la ciencia, como Richard Rorty afirma, entonces quizás sea posible hacer una lectura más optimista

En este ensayo se defiende esa posibilidad. Creemos que, a pesar de la expansión de una cultura cada vez más mercantilizada, todavía es hoy posible[4] el desarrollo y la creación de un arte trascendente, un arte que lenta pero firmemente vaya desarrollando nuevos lenguajes, nuevas metáforas que sirvan para modificar el pensamiento y desde ahí llevar a la sociedad hacia formas de vida más solidarias y menos crueles.

Como todo proyecto humano, la construcción de una sociedad perfecta es quizás inalcanzable pero sí que se puede ir modificando pausadamente la actual en esa dirección. Se trataría, no de crear un mundo idílico sino de pensarlo como una realidad en construcción, de la que todos somos responsables en parte.

Pero, ¿por qué hablar de arte? Sencillamente porque el arte puede ayudar a hacer una sociedad mejor, porque el arte puede servir para educar y para hacer felices a las personas. El arte gracias a su capacidad para representar la realidad, puede denunciar aquellos mecanismos del sistema que son injusto y crueles, al mismo tiempo que puede fomentar el nacimiento de formas sociales colectivas y solidarias.

Defendemos por tanto un arte que trabaje con lo colectivo, un arte que lejos de seguir la lógica mercantilista de la moda sea un factor de innovación positivo para la sociedad, en el que el valor intelectual y reflexivo prime sobre el valor de mercantil del objeto. Siendo, por tanto, el artista más un narrador con el que compartamos conocimientos que un genio alejado del mundo, mero fetiche para la especulación. 


El arte solo tiene sentido cuando es capaz de comunicarse con el espectador y cuando proporciona a éste un diálogo del que sacar partido. En este tándem espectador / artista, se requiere compromiso y responsabilidad por parte de ambos. Puesto que: de una parte el artista debe comprometerse con lo que construye y hacer de su labor algo más que una mercancía de la que sacar dinero; y de otra parte el espectador debe tomar una postura activa, debe participar y esforzarse por comprender el discurso del artista.

Cartel del Colectivo Daños Colaterales para la instalación
Madrid, ¡Hagámosle inexpugnable!


[1] EAGLETON, Terry. Las ilusiones del posmodernismo. Paidós, Buenos Aires 1998, p. 14.
[2] Ibíd. p. 11.
[3] Ibíd. p. 12.
[4] Y personalmente creo que siempre lo será.

4 comentarios:

  1. Bueno, este breve resumen me ha motivado un aluvión de ideas durante su lectura. Por señalar sólo las más evidentes:

    Primera. ¿Se puede leer ese ensayo de alguna manera?.

    Segunda. El arte (que no la cultura) "como un medio para transformar la realidad". Uf. ¿Qué tremenda responsabilidad para lo innecesario no?. Tremenda pero no ilusa. El arte ha sido, desde siempre, un apólogo de la realidad y de su cambio: desde la estatuaria romana, a la Trinidad de Masaccio, pasando por la sempiterna arquitectura y llegando al grafiti moderno. Pero se necesitan genios. Ya sé que esta palabra es muy controvertida y poco marxista, pero necesitamos "vapor" para hacer funcionar la locomotora.

    Tercera. La mercantilización del arte. Ya es evidente que con la gentuza del "canon" y "la muerte del arte" si no se cobran millones no vamos a ninguna parte. Es más, ellos son los que nos han traído hasta aquí.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Buenas Limia. Me alegro enormemente de que te haya gustado el texto.

    Respondiendo a tus preguntas. cuando hablo del arte como factor transformador de la realidad, no hago sino coger ideas de muchos pensadores, en este caso en quien más me he basado es en Richard Rorty. Pero el arte transforma la realidad en función de que es un lenguaje. Esto quiere decir que todos los lenguajes humanos (ciencia, arte, lenguaje escrito y oral) están en iguales condiciones de transformar la sociedad ¿Por que? Por que somos lo que pensamos, una sociedad es aproximadamente lo que piensa que es, es decir si se cambia lo que la sociedad piensa de si misma se cambia la sociedad. Estos cambios son lentos y de manera evolutiva, por eso hablo de reformismo y no de revolución, las revoluciones son imposiciones de visiones del mundo de un colectivo a otro colectivo y aunque en el pasado han demostrado ser útiles en algunas circunstancias; no creo en los cambios violentos, ni creo que estén justificados en el contexto actual.

    Sobre la necesidad de genios... Has hablado de arte clásico, la mayor parte de esos artistas eranánonimos... De todas maneras no hay que rechazar al creador o al constructor (últimamente prefiero la palabra construcción a la de creación). El genio es una idea romántica, que habla de inspiración y habilidades sobre naturales. Yo prefiero hablar de trabajo continuo, talento y esfuerzo. Puede que haya personas con más o menos talento para producir arte, pero si este talento únicamente sirve para crear objetos caros para subastas me parece de lo más inútil. En definitiva rechazo la idea de genio porque está muy ligada al valor monetario de los objetos artísticos. En cuanto a que la palabra sea o no marxista, creo que el marxismo como movimiento humano que es también ha caído muchas veces en la idolatría de ciertas personas, cosa que creo es empobrecedor una vez superado cierto punto. De todas maneras no creo que haya que tener un punto de vista marxista del arte, creo que lo útil es enseñar a leer el arte a la gente y que cada cual saque sus propias conclusiones... Eso si, una vez que haya adquirido una serie de herramientas críticas.

    Sobre la muerte del arte decirte solo una observación, Plinio el viejo romano, en su libro de la pintura hablaba ya de la muerte del arte (en su caso de la pintura) y eso hace más de dos mil años... Así que ¿por que preocuparse de habladurías de charlatanes?

    Y bueno si tienes interés en leer el ensayo - advertirte que es un poco ladrillo y que necesitaría de muñas matizaciones -, solo déjame una dirección de correo electrónico y te lo envío.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. Creo que están unidas las posibilidades de transformación de la sociedad y la necesidad de genios. Me explico brevemente.

    Tú utilizas una definición romántica de genio, yo la utilizo en sentido clásico, como definía San Isidoro la palabra: "Al genio se le da este nombre porque es como si tuviera la facultad de generar" que se completaría con la definición del Latin Dictionary de genius: "La naturaleza superior o divina innata en cada persona". Así que un genio, en principio, es cualquiera de nosotros, porque todos tenemos capacidad de generar, pero en términos sociales sería quien, con "un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración", es capaz de crear algún lenguaje social nuevo. Y de aquí podrá partir la reforma. Hay personas en la Historia que han sido capaces de hacerlo y infinitos otros que ni lo han intentado. Insisto, creo que, necesitamos genios (en el sentido que acabo de apuntar), vapor, que ilumine un camino o ponga en marcha la locomotora. Sin la locomotora es imposible la transformación, pero sin el vapor no existirá la locomotora.

    Tienes toda la razón sobre la muerte del arte, curiosamente no hace ni una semana que releía y anotaba (XXXV, 4) el texto de Plinio para las entradas que he empezado a escribir sobre "Los retratos de El Fayum".

    Sobre el ensayo, no tengo ninguna duda de que me he leído ladrillos más gordos. Si quieres puedes enviarlo a cabgerena@gmail.com, indicando que es para mí.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Buenas nuevamente Limia.

    Usar genio en el sentido de generar, me parece correcto y si esto de acuerdo que hace falta gente que abra el camino o inicie el movimiento. Lo que me ocurre con la palabra genio es que ha sido mucho tiempo utilizada en el mundo del arte (y también en otros ámbitos) de manera desproporcionada y abusiva. En cuanto al texto, te lo mandaré en cuanto pueda.

    Un saludo.

    ResponderEliminar