30 de mayo de 2010

Afterpost, más allá de la fotografía. Una exposición comisariada por Sema D'Acosta.

FUENTE ELPAÍS

 Espacio Iniciarte, SEVILLA (Santa Lucía, 10). Hasta el 27 de julio. De lunes a sábado, de 10:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00. Domingo, de 10:00 a 14:30.

Obra de Sherrie Levine que puede verse en la muestraAfterPost [más allá de la fotografía], en el espacio Iniciarte de Sevilla.- JAVIER BARBANCHO

Fotografías sin complejos

AfterPost replantea el género a través de obras de 32 artistas que acoge Iniciarte


MARGOT MOLINA - Sevilla - 27/05/2010


La fotografía como género, como mero documento que reproduce de la realidad, se resquebraja y entre sus grietas caben un sinfín de lenguajes. La exposición AfterPost [más allá de la fotografía], que se inaugurará hoy en el espacio Iniciarte de Sevilla, explora los nuevos discursos contemporáneos en torno a la fotografía a través de la obra de 32 artistas, entre ellos los norteamericanos Sherrie Levine, James Casabere y John Baldessari, la portuguesa Helena Almeida, o el brasileño Vik Muniz.


Entre los 20 andaluces presentes en la muestra, comisariada por Sema D'Acosta, pueden verse obras de Luis Gordillo, Gonzalo Puch, Rogelio López Cuenca, Dionisio González o Carlos Pérez Siquier. Piezas que conviven también en la desacralizada iglesia de Santa Lucía con otras cinco de artistas nacionales: Eugenio Ampudia, Sergio Prego, Aitor Ortiz, Germán Gómez y el francés afincado en Madrid Pierre Gonnord.
"La muestra reflexiona en torno a lo que significa hoy la imagen fotográfica. Ha sobrepasado la función mnemotécnica que tenía tradicionalmente, para convertirse en algo mestizo, heterogéneo, que los artistas utilizan durante todo el proceso creativo, como procedimiento, como fin o como punto de partida", explicó ayer Sema D'Acosta, el comisario de esta exposición que acoge Iniciarte, un espacio de la Consejería de Cultura dedicado al arte contemporáneo.
Precisamente, para dejar bien claro esa ruptura con el concepto fotográfico como ilustración de la realidad, la muestra comienza con una instalación de Eugenio Ampudia,Fuego frío II (2010), en la que una estantería repleta de libros sobre fotografía aparece en llamas a los ojos del público gracias a una proyección, un trabajo con la ironía propia de Ampudia.
Una gran fotografía intervenida de Dionisio González, Comercial Santo Amaro (2007), de 180 x 450 centímetros y que se complementa con un vídeo, pone el acento en los conflictos sociales y la desigualdad que imperan en las favelas de São Paulo (Brasil). "Es un trabajo muy complejo que comienza con las instantáneas que tomo en las favelas, algo peligroso porque a sus habitantes no les gustan nada las cámaras, y con las que voy construyendo un paisaje en el que intercalo pequeñas islas de lujo. Es como un mar de desigualdades", comentó ayer el artista que presenta esta pieza, que pertenece al Centro Nacional de Arte Contemporáneo de París, por primera vez en España. El vídeo de la obra recrea en tres dimensiones el interior de uno de esos edificios de lujo que él mezcla con la parte más marginal de la ciudad. "En Brasil los llaman condos y están muy vigilados y rodeados de todo tipo de medidas de seguridad. En mi obra aparecen en la misma calle, en una mezcla de dos mundos que no creo que tarde en producirse", apunta.
Un ejemplo de cómo la fotografía puede ser el motor de arranque de una obra es la serie de 12 grabados de Miki Leal titulada The end (2009). "El trabajo comenzó con las fotografías que tomé del último fotograma de clásicos del cine americano de los cincuenta, aunque también hay un final francés, uno italiano y otro español. Aquí la instantánea es un elemento del trabajo que uso para el grabado", comenta Leal.
El mismo proceso sigue José Miguel Pereñíguez en sus hiperrealistas dibujos a carboncillo. "A veces creo una escenografía con objetos y tomo una foto, pero para esta pieza la hice de algo que ya estaba ahí. Es mi forma de trabajo habitual", explica el artista sobre La vía media/La otra vía (2009).
En el caso de los gemelos MP & MP Rosado la obra seleccionada es La intimidad (2002). "Aquí la fotografía de un bosque aparece como un diorama, es el escenario para la escultura de terracota policromada; pero también muchos de nuestros dibujos tienen una base fotográfica", asegura Miguel Pablo Rosado.
Sin duda, tras un paseo entre los muros de Santa Lucía, el espectador se cuestiona la tan extendida fama de testigo veraz de la realidad que tenía el maleable arte de la fotografía.

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