12 de julio de 2011

Opus1: Dios / Deuda / Miedo

desde thepeakoil


En Tenochtitlan nunca se ahorró un sacrificio
si servía para generar confianza en los Mercados


Sobre las cenizas de la Ilustración se ha erigido un nuevo templo. Un templo inmenso e invisible, presente en todos los corazones temerosos y en donde el cadáver putrefacto de la modernidad es obsequiado en copioso banquete al Dios Mercado.
Sacerdotes cubiertos de oro y acólitos impregnados en terror rezan la misma plegaria:
No hay más Dios que el Mercado
(y los lobos y los corderos se funden en macabro abrazo…)
Fulminada la Razón, una era nihilista pone toda su fe en la Economía. La Economía como principio (del desastre organizado), a cuyo interés e imperio todo saber y toda práctica han de ser sometidos.
Termina el tiempo de las luces. La rueda da otro giro. El antropocentrismo sede su puesto al nuevo teocentrismo. Año Cero de la Economía. Los teócratas controlarán voluntades a través de la deuda.
Deuda nacional azote de pueblos, hoguera de inquisidor que purifica naciones, aniquila toda duda e ilumina con la verdad, que ahora es una.
Perecerán los incrédulos en la pira y el humo se elevará al tiempo que el diferencial de las primas de riesgo.
Sobrevivirán los corderos (solo) para alimentar a los lobos. Ellos serán la base y el engrudo, y su pavor será la garantía de préstamo.
Dios ha vuelto a una Tierra (moribunda) desde el panteón al que los filósofos lo habían relegado. Golpea la Hélade. Y desde la Acrópolis contempla supremo y gélido un mundo que pronto será suyo.
El Año Cero de la Economía.

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