24 de julio de 2011

Reflexión de Michel Foucault sobre el poder

Michel FOUCAULT, "Pouvoir et savoir", entrevista realizada por S. Hasumi en París el 13 de octubre de 1977.

Tropas francesas reprimen a las masas durante la batalla de Argel

En el fondo había dos grandes herencias históricas en el siglo XX que no habíamos asimilado y para las cuales no se disponía de instrumentos de análisis. Estas dos herencias negras eran el fascismo y el estalinismo (...) Pues bien, los instrumentos conceptuales, teóricos, que nosotros teníamos en mente no nos permitían captar bien este problema del poder, puesto que el siglo XIX nos había legado estos instrumentos pero no había percibido este problema más que a partir de esquemas económicos. El siglo XIX nos había prometido que el día que los problemas económicos estuvieran resueltos todos los efectos del poder suplementario excesivo quedarían resueltos. El siglo XX descubrió sin embargo lo contrario: se pueden resolver todos los problemas económicos que se quiera, pero los problemas de poder permanecen.

1956, tanques soviéticos en Budapest
Hacia el año 1955 el problema del poder comenzó a aparecer en plena desnudez. Yo diría que hasta entonces, hasta 1955, se había podido creer - y esto es lo que nos contaban los marxistas - que si se había producido el fascismo y sus excesos de poder, si se habían podido producir los excesos del estalinismo, ello se debía en último término a las dificultades económicas por las que había atravesado el capitalismo a partir de 1929, y las dificultades económicas que sufrió la Unión Soviética entre 1920 y 1940. Pues bien, en 1956 ocurrió algo que a mi me parece capital, fundamental: en Europa el fascismo había desaparecido en sus formas institucionales, Stalin había muerto y el estalinismo había sido liquidado o pretendidamente liquidado por Krushov en 1956, pero los húngaros se sublevaron en Budapest y los rusos intervinieron, y el poder soviético, que entonces no se veía acuciado por las urgencias económicas, reaccionó como todos hemos podido comprobar. En la misma época teníamos en Francia, y esto es importante, la guerra de Argelia. En este caso una vez más podíamos comprobar que más allá de los problemas económicos - el capitalismo francés mostró que podría pasar perfectamente de Argelia, de la colonización argelina - nos encontrábamos ante mecanismos de poder que seguían su propia lógica, más allá de las urgencias económicas fundamentales. Nos veíamos confrontados por tanto a la necesidad de pensar el problema del poder sin poseer instrumentos conceptuales para abordarlo. Me parece que en el fondo, de un modo un poco inconsciente, toda la gente de mi generación, en la que yo no dejo de ser uno más, intentó en último término asumir ese problema del poder.

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